En un operativo que combinó patrullaje táctico e intervención rápida en zonas de alta complejidad, efectivos del Escuadrón 20 “Orán” de la Gendarmería Nacional desarticularon una red de contrabando que operaba de manera coordinada en la frontera fluvial con Bolivia. El procedimiento, enmarcado en las directivas del Plan Güemes, culminó con el secuestro de más de una tonelada de hojas de coca y miles de paquetes de cigarrillos extranjeros.
La intervención se desencadenó mientras una patrulla fluvial de la institución navegaba las complejas aguas del Río Bermejo. Al llegar a la altura de la confluencia con el Río Tarija, los uniformados detectaron una escena crítica: nueve botes de pequeño porte y "jangadas" (gomones artesanales de gran escala) se encontraban apostados en la orilla, en pleno proceso de acopio de bultos de enormes dimensiones.
Al percatarse de la aproximación de la embarcación oficial, los contrabandistas desoyeron la orden de "alto" de la fuerza de seguridad. Aprovechando las condiciones extremas del terreno y la escasa visibilidad, los involucrados abandonaron las embarcaciones y la carga para huir nadando hacia la densa vegetación del monte ribereño. La hostilidad geográfica de la zona impidió efectuar detenciones inmediatas, priorizándose la seguridad del personal y el resguardo de los elementos hallados.
Debido a la complejidad del terreno internacional y la densa vegetación de la selva de las yungas, el monte suele ser el principal canal de escape de las redes de bagayeros y contrabandistas en la región.
Por razones de seguridad, todo el material incautado fue trasladado por vía fluvial y terrestre hacia la Sección "28 de Julio". Allí, bajo la mirada de testigos y mediante estrictos protocolos de pesaje, se determinó la magnitud del cargamento ilegal:
1.276 kilogramos de hojas de coca en estado natural.
21.750 paquetes de cigarrillos de dos marcas extranjeras, ingresados al país sin ningún tipo de aval aduanero o sanitario.
La Sede Fiscal Descentralizada de Orán tomó intervención inmediata en el caso, ordenando el secuestro preventivo de la totalidad de la mercadería y el inicio de las actuaciones legales correspondientes por infracción a la Ley de Código Aduanero. Este decomiso representa un fuerte impacto económico a las organizaciones que lucran con el comercio ilegal en el límite internacional.

