Ruta 9 en abandono: El Gran Chaco corre el riesgo de quedar fuera del Corredor Bioceánico por inacción de la ABC

La incapacidad operativa y presupuestaria de la Administradora Boliviana de Carreteras convierte la integración internacional de Bolivia en una ilusión, mientras los países vecinos consolidan megaautopistas.

Mientras Paraguay, Argentina, Brasil y Chile avanzan a paso firme en la consolidación del Corredor Bioceánico de Capricornio, un eje comercial que moverá flujos millonarios de carga entre los océanos Atlántico y Pacífico, Bolivia se encamina a quedar completamente aislada por la desidia y la negligencia de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC).

El tramo vital Yacuiba – Villamontes, llamado a ser la puerta de entrada y salida del comercio continental en el sur del país, sigue sepultado bajo el burocratismo, promesas vacías de estudios técnicos postergados y una alarmante falta de presupuesto. La respuesta de la ABC ante una exigencia de nivel sudamericano no ha sido la construcción de una infraestructura moderna, sino parches, bacheos superficiales y esfuerzos mínimos que no resuelven el problema de fondo en una Ruta 9 obsoleta y peligrosa.

La parálisis de la entidad estatal en la región del Gran Chaco refleja una profunda falta de voluntad política y gestión técnica:

Avances a cuentagotas: El proyecto en el tramo Yacuiba – Campo Pajoso acumula años de demoras con avances insignificantes que no responden al ritmo de la demanda logística actual.

Abandono deliberado hacia Villamontes: El diseño final y la actualización técnica para la continuidad de la doble vía hasta Villamontes carecen de presupuesto asignado, agenda de trabajo y prioridad en las oficinas centrales de la ABC.

Gestión de parches: Ante el embate del transporte de alto tonelaje internacional, la institución pretende tapar el deterioro estructural con mantenimiento superficial de corta duración, poniendo en riesgo la seguridad vial de miles de usuarios.

"A este ritmo, el corredor internacional estará terminado y operando plenamente, rodeando a Bolivia porque nuestro país no ofrece las condiciones mínimas de transitabilidad ni seguridad vial", advierten representantes cívicos de la región, quienes señalan que la inacción estatal está regalando la oportunidad histórica de integración a las rutas vecinas.

El retraso en la Ruta 9 no solo constituye un golpe al desarrollo del país, sino una condena económica para el Gran Chaco. La falta de una doble vía real impide la transformación de la zona en un polo aduanero, hotelero y de servicios logísticos internacionales, ahogando su potencial de crecimiento.

Las fuerzas vivas y organizaciones de la región han manifestado que agudizarán sus medidas de presión y gestión institucionales. El Gran Chaco rechaza categóricamente continuar siendo el "patio trasero" de la infraestructura boliviana por la incapacidad de una institución estatal que demuestra no estar a la altura de los desafíos globales del comercio internacional.

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